La tierra, el suelo son un recurso estratégico, y como tal, habilita discusiones teóricas y prácticas que convocan a múltiples actores sociales, políticos , económicos, del campo y de las ciudades. Las disputas sobre ese recurso están mayoritariamente signadas por la dimensión territorial de usos entre lo urbano y lo rural.
En los últimos años surgieron perspectivas que aportan a comprender la complejidad del tema y de los nuevos fenómenos emergentes: nueva ruralidad, nueva urbanidad, nueva espacialidad metropolitana. No obstante, la persistencia de problemas estructurales en los territorios urbanos y rurales (desequilibrios, desigualdad, vulnerabilidad ambiental) nos obligan a interrogarnos acerca de los modos de relacionarnos con la tierra, qué producimos, qué consumimos, quién produce, cómo lo hace, qué comemos, cómo vivimos, dónde vivimos, cómo nos movemos.
La crisis de la pandemia regresa estas preguntas a un primer plano en el diseño de una nueva normalidad. La tierra y el suelo, parecen tomar densidad en discusiones como reequilibrios territoriales, modelos de producción y consumo, proximidad y cercanía, cuidado del soporte natural, el derecho a la ciudad y al territorio.
Con estas ideas fuimos seleccionados en convocatoria abierta por el OBSERVATORIO MUNICIPALISTA MINIM, para concurrir a los nuevos debates que atraviesan al municipalismo en el Sur Global. Invitamos a integrar miradas y saberes, vincular actores, construir masa crítica, instalar el tema en la agenda pública de la provincia de Santa Fe y la Región.
La crisis global que estamos atravesando dejó expuestos los altos niveles de desigualdad y violencia a los que nos vemos expuestas las grandes mayorías, mostrando que no sólo estamos ante una crisis del sistema sino que también debemos hacerle frente a una crisis de alternativas. Estamos convencidos y convencidas de que en la discusión sobre el mundo que viene (y que queremos) está íntimamente ligada a la disputa (de sentidos y de uso) por la tierra. En este marco, elaboramos un proyecto que busca, además de alentar el debate, construir herramientas y aportes concretos para una nueva normalidad más justa e igualitaria. Ahora bien ¿en qué consiste el proyecto?
Para explicar la propuesta sintéticamente proponemos centrarnos en:
Acceso a los ALIMENTOS
frente a las dificultades que enfrentan grandes sectores de la población para acceder a alimentos sanos, ricos y baratos, disputar el uso del suelo rural deviene estratégico para la necesaria construcción de un modelo productivo sostenible, que garantice el derecho alimentario a las grandes mayorías, desde la perspectiva de la soberanía alimentaria.
Desequilibrios ECO TERRITORIALES
En la provincia de Santa Fe, que reúne aproximadamente al 8% de la población del país (3.300.000 habitantes), encontramos un sistema de ciudades y pueblos desequilibrado y heterogéneo, proceso que se observa a lo largo de todo el país. A grandes rasgos, podemos encontrar 2 ciudades que concentran algo más del 40% de la población santafesina, 5 ciudades van entre 50.000 y 100.00 habitantes y el resto de la población queda desparrama literalmente en más de 300 pequeñas ciudades, pueblos y comunas. La contracara del desequilibrio demográfico, la encontramos en el permanente corrimiento de la frontera agrícola-ganadera que presiona el ambiente natural. Es decir, nos encontramos con grandes extensiones de tierra que son destinadas a sostener un modelo extractivista y de monocultivo agroexportador y de uso ganadero, avanzando sobre humedales y bosques con un severo impacto sobre la tierra y la salud de la ciudadanía.
La Comisión de Vivienda y Urbanismo de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, presidida por Ciudad Futura, quiere elaborar una Ley de Ordenamiento Territorial para la planificación de las ciudades y su entorno rural. Para que se ajuste más a las necesidades de cada localidad la organización quiere tener en cuenta la mirada de las personas relacionadas a la administración pública: Intendentes, presidentes comunales, concejales, Comisiones de Fomento, Diputados, Senadores provinciales, referentes técnicos de cada uno de esos espacios. En el mismo sentido pretende contar con la opinión de otros actores territoriales como, organizaciones vecinales, sociales, constructores, productores rurales, profesionales, organizaciones del sistema científico-tecnológico como el Inta, Universidades, etc. Para ello tiene previsto la realización de una encuesta y una serie de entrevistas para relevar las distintas miradas y saberes.
Nos proponemos como estrategia de trabajo el desarrollo de un proceso de co-producción de políticas itinerante. Discutir, diseñar y proyectar cómo las ciudades y los pueblos se imaginan y quieren direccionar su desarrollo urbano y rural. Pensar y pensarse más allá del límite urbanizado. Para ello diseñaremos metodologías y dispositivos experimentales. Los distintos actores que conforman el proyecto, buscamos trabajar con los partidos políticos, organizaciones sociales, productivas y con los gobiernos locales que son quienes están en las trincheras batallando con estos problemas que decíamos al principio. Las presiones, las tensiones y las disputas por los usos de la tierra y sus consecuencias.
Para todo esto contamos con la experiencia del PoliLab y del IGC de amplia trayectoria en dispositivos y en instrumentos urbanísticos territoriales, con la UPV con su recorrido en el tema de defensa y desarrollo de sistemas de huertas urbanas y periurbanas; con Ciudad Futura y uno de sus proyectos de gestión social, la Universidad del Hacer, para dotar de un entramado territorial y de trabajo de relevamiento y sistematización. Así, nos proponemos identificar y diseñar instrumentos innovadores para la planificación y gestión territorial que permitan un uso democrático, eficiente y responsable de la tierra en tanto bien común. Queremos alentar y fortalecer la coproducción de políticas públicas rururbanas como estrategia democratizadora y promotora de organización colectiva.
Con el proyecto nos proponemos, por un lado, ensayar un mecanismo de articulación de pueblos y ciudades de proximidad que piense el territorio en clave red y proponga nuevas herramientas de planificación rururbana, que promueva el acceso a alimentos saludables a la vez que facilita el arraigo, como contra-tendencia al despoblamiento, sostenga las identidades locales y aborde la construcción de un paisaje rural de nuevo tipo.
Por el otro, construir colectivamente el proyecto de ley de Ordenamiento Territorial de la provincia, que legisle sobre el uso del suelo rural y fortalecer a los municipios en esta disputa ya que son ellos los que tiene la potestad de legislar sobre el suelo. Así como en las ciudades se reglamentan y regulan los usos del suelo (identificando zonas residenciales, industriales, mixtas o de comercio, etc) lo mismo creemos que se puede hacer con el uso rural. Incluso, pensarlo con la idea de paisaje y con incentivos ambientales.